Diario de un retornado: Gestionar las emociones del día a día

Un extraño en tierra conocida
Un extraño en tierra conocida


¡Hola a todos!

¿Quién más se ha sentido como un pez fuera del agua al volver a casa después de un tiempo lejos? Yo, desde luego.

Hoy quiero hablar de algo que muchos de nosotros hemos experimentado al regresar a casa: la montaña rusa de emociones. La incertidumbre, la nostalgia, la alegría y la frustración son solo algunas de las sensaciones que nos inundan en este proceso. Pero no te preocupes, ¡no estás solo!

La primera vez que volví a las calles de donde nací y me crié fue como si el tiempo se hubiera detenido. Que pocos cambios y cuantos al mismo tiempo, todo estaba igual y diferente a la vez. Todo parecía tan familiar y a la vez tan extraño. Curioso ¿Verdad?.

Las calles, los rostros... todo había cambiado un poquito, pero al mismo tiempo, seguía siendo el mismo lugar que había dejado. Al principio, observas cada detalle, cada rincón. ... Vas recordando cada edificio, bar, plaza, ... cada lugar. Te van volviendo recuerdos y observas lo que está diferente, es como descubrir un lugar nuevo que ya conoces!

La nostalgia te golpea con fuerza al recordar los buenos tiempos, pero también te invade una sensación de incertidumbre. ¿Encajaré de nuevo en este lugar? ¿Seré capaz de construir una nueva vida aquí? Las dudas te asaltan por todos lados.

Al cabo de una semana de llegar me crucé con mi mejor amigo de la infancia, fue como si los años no hubieran pasado, pero sí que lo habían hecho, me perdí esa parte de su vida. Nos pusimos al día de nuestras vidas, recordando con cariño aquellas tardes interminables. Sin embargo, al volver a mi antiguo dormitorio, me invadió una ola de nostalgia. Todo parecía tan pequeño, tan ajeno a la vida que había construido lejos de aquí. Me di cuenta de que ya no era la misma persona que había dejado este lugar.

Volver a casa escomo intentar armar un rompecabezas con piezas que ya no encajan del todo. Sentirse como un extranjero en tu propia tierra, intentando recordar quién eras y qué lugar ocupas en este nuevo panorama.

El tiempo parece haberse acelerado y ralentizado al mismo tiempo. Los años que había pasado lejos se sentían como un abrir y cerrar de ojos.

Adaptarme a una nueva rutina es todo un desafío. Los horarios, las costumbres y las expectativas de los demás son muy diferentes a lo que estaba acostumbrado. A veces, siento la tentación de volver a mi antigua vida, hacer las maletas y volver a donde estaba. Extraño la independencia y la libertad que tenia en el extranjero. Aquí, me siento más atado a las expectativas de mi familia y de la sociedad.

Al principio, sentirse como un extraño en tu propia casa creo que es lo normal. Pero con el tiempo, te das cuenta de que estas construyendo una nueva versión de ti mismo, una versión moldeada por tus propias experiencias vividas. Y eso, en realidad, es algo muy positivo.

A pesar de todos estos desafíos, también hay muchos momentos de alegría. Descubrir un nuevo café, volver a ver a "aquella" chica/o (ahora ya una mujer u hombre), ya me entendéis, o simplemente pasar una tarde tranquila me ayuda a sentirme más a gusto. La verdad es que cada pequeño paso que doy, me siento más cerca de construir una nueva vida en este lugar. Y aunque el camino no está siendo fácil, estoy agradecido por esta nueva oportunidad.

Hoy, puedo decir que estoy feliz y grato por esta nueva etapa de mi vida. Volver a casa ha sido y continua siendo un viaje lleno de altibajos, pero también de crecimiento personal. Y aunque todavía me queda mucho por aprender y descubrir, estoy seguro de que encontraré mi lugar.


Preguntas para vosotros:

  • ¿Hay algún objeto o lugar en particular que te haya conectado con tu pasado y te haya hecho sentir una mezcla de emociones? O un encuentro con alguien.

  • ¿Cuál es el mayor aprendizaje que has obtenido de esta experiencia de volver a casa?
  • ¿Cómo crees que esta experiencia te ha cambiado como persona?
  • Comentarios